El contenido refleja lo que somos, porque el contenido somos nosotros

En el top of mind, cuando uno piensa en contenido en estos días, uno piensa en medios tradicionales, y cada vez con mayor relevancia, en medios digitales, los cuales han logrado reproducir el contenido de manera inmediata y multitudinaria.

El contenido refleja quienes somos

El contenido refleja quienes somos

Dentro de la vorágine llamada internet existe una infinidad de opciones, canales, páginas, íconos, aplicaciones, perfiles, grupos, y conversaciones para satisfacer los gustos y deseos de quien navega y visita. Y quien visita, sigue siendo una persona. Una persona que cómo tal, nace y muere representando contenido.

El otro día estaba viendo un documental de la BBC, llamado “Secret Life of Babies”, un documental gratamente narrado con imágenes adorables de pequeñitas personas reconociendo y explorando el mundo por primera vez. Algunos de los puntos que rescato para este artículo son:

  • Los primeros dos años de nuestras vidas son los más críticos
  • A pesar de ser los más críticos no nos acordamos de nada
  • Es cuando comenzamos a darle sentido a nuestros alrededores
  • Es la etapa de explorar y comenzar a interactuar
  • La vista durante los primeros meses se duplica y es borrosa
  • Bebes explorando

    Bebes explorando

    El oído está mucho más desarrollado y es tolerante, capacidad que se desarrolla en el vientre pues el sonido del corazón de la madre llega hasta 90 decibelios, el mismo volumen que puede alcanzar el motor de un carro deportivo

  • La comunicación antes de articular palabra es por medio del llanto, balbuceos y sonrisas
  • Un bebé se ríe alrededor de 300 veces al día
  • El mayor descubrimiento en esta temprana edad, es la de sí mismo, al reconocer su propio reflejo
  • Aprendemos a empatizar con nuestros similares, una habilidad que se aprende desde esa edad
  • Reconocemos los diferentes tipos de personalidad
  • Los bebés pueden aprender idiomas tres veces más rápido que cualquier adulto
  • En seis meses pueden distinguir hasta 150 sonidos que representan todas las lenguas del mundo

El documental abarca puntos relevantes sobre ese cimiento tan importante que nos da la base para el resto de nuestras vidas. Aunque no nos acordemos desde que nacemos y hemos abierto los ojos, todo a nuestro alrededor es contenido, aunque sea borroso y contrastante; incluso desde antes de nacer identificamos contenido por medio de la voz y lenguaje materno, así como el de aquellas voces familiares que nos hablaban mientras estábamos en el vientre. Durante los primeros dos años de nuestras vidas, nuestras personalidades florecen y aprendemos a empatizar con las personas, nos comunicamos por medio de incansables llantos o de sonrisas que conquistan. Y el aprendizaje…, es infinito.

Ya de adultos, ¿quién no valora una buena conversación? ¿Quién no se motiva por un discurso elocuente y con sentido? ¿Quién no valora un jefe noble, líder y mentor? ¿Quién no pasa sus mejores momentos en compañía de sus seres queridos? ¿La Navidad, el Día de la Madre, el muy mercadeado Día de San Valentín, el Día de Acción de Gracias, no son a caso contenido que nos regocija y llena de vida? ¿Quién no se estremece con un “te quiero”, con un “te amo”, con el abrazo de un ser querido al que no se ha visto desde hace tiempo?

EL CONTENIDO es muy importante porque REFLEJA LO QUE SOMOS.

Ahora…, poniéndolo en un contexto mercadológico, si consideramos que la persona promedio que vive en un área metropolitana recibe alrededor de 3,000 impactos publicitarios diariamente, la pregunta obligatoria que un marketero se debe hacer es: “¿Qué nos hace pensar que nuestro contenido va a ser tomado en cuenta y sobre todo leído?”.

De manera aún más dramática, bien, ya hemos considerado 3000 impactos publicitarios, pero, ¿qué hay del propio contenido que genera y recibe la persona promedio ocasionado por su propio estilo de vida, familiar y laboral? Las llamadas de los hijos, las conversaciones entre amigos, las reuniones, las fechas límite, las preocupaciones, los anhelos, la placidez, el estrés, el día a día. ¡Abrumador!

Pintura de Andy Warhol

Pintura de Andy Warhol

Entonces, ¿qué podemos hacer para separar nuestro contenido del resto, del junk que reciben nuestras audiencias?

Para separar el buen contenido del resto, debemos pensar más en ellas y menos en nuestras marcas; debemos pulir nuestro branded content, hacerlo genuino y desinteresado, real y utilitario; debemos estar anuentes de que nos estamos dirigiendo a personas tal y como nosotros; personas ocupadas, ensimismadas, con una variedad de tareas y cosas que hacer; personas con sueños y esperanzas; personas que no dejan de asombrarse, que no dejan de reír, que no dejan de explorar ni aprender; personas que incluso a la hora de dormir generan contenido.

El reto que tiene el marketero es salirse de su burbuja. ¿A caso no merecemos el contenido que mayormente retroalimente nuestras vidas? Pongámoslo en práctica. Hagamos que el contenido que produzcamos sea la mejor versión de nosotros mismos.

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