Cómo hacer que te crean en la época de fake news
Cómo hacer que te crean en la época de fake news
Cómo hacer que te crean en la época de fake news

Por Homero Hinojosa

Vivimos hoy en una sociedad de “alta velocidad” en donde casi no hay tiempo para verificar y cruzar las informaciones constantes a las que nos exponemos durante el día. Recibimos a través de nuestros grupos de mensajería una cascada de contenidos, imágenes, y videos que nuestro cerebro no da abasto para procesar, pero que sí intenta interpretarlos como “una realidad del momento” (a veces falsa, otras más verdadera).

Se ha creado un ambiente propicio para al crecimiento de fake news que se confunden por noticias verídicos.

Así, los ciudadanos terminamos por formarnos cada día una percepción ilusoria del mundo, una visión muchas veces equivocada e incompleta que trae como consecuencia miedos y dudas en lo personal, ansiedades colectivas y opiniones mal fundamentadas.

El factor credibilidad

Esta situación de infoxicación plantea hoy un reto enorme a los productores de marketing de contenidos, porque no debemos apostarle no solo a contenidos que sean verdaderos y auténticos. También debemos de buscar que sean creíbles.

Pero ¿qué es credibilidad? ¿A quién creerle hoy en día?

La credibilidad se gana, se conquista con el tiempo. Es un asunto de percepciones y aceptaciones. Cuando escuchamos a alguien decir: “¡Créeme! ¡Es que tienes que creerme!”, se plantea un reto: ¿es confiable quien me lo dice? ¿Cómo ha ido construyendo esa confianza para yo creerle?

De ahí que la credibilidad parta de una relación de antigüedad y de un nivel de confianza que tengamos con alguien o con algo. La credibilidad es una concesión de seguridad para aceptar una determinada realidad basada muchas veces en hechos, pero otras más en simples opiniones o recomendaciones.

Construir relaciones de fidelidad

En el content marketing buscamos generalmente influir en nuestras noticias e informaciones que generamos como empresas o como emprendedores.  Resulta clave el factor “credibilidad” que la gente nos otorga como fuente de origen o difusión y los canales por los que hacemos fluir nuestros contenidos, sea una página web o redes sociales.

Con el tiempo empezamos a construir, no solo buenas relaciones de negocio y una marca, sino también relaciones de fidelidad sustentadas en la credibilidad. Nuestras audiencias —algunos clientes fieles—nos conceden validez a nuestros mensajes por la experiencia que han tenido con nuestros contenidos, por la relevancia y utilidad que han encontrado en ellos a través de la lectura y exposición continua a ellos.

La credibilidad no se compra, pero sí se gana. Es decir, como productores de marketing de contenidos tenemos que aprender a ser pacientes y dejar que el tiempo vaya haciendo lo suyo. Y en el grado en que nos apeguemos a un rigor en la construcción de los mensajes —con elementos sólidos, datos estructurados válidos y ejemplos que los sustenten— estaremos en la ruta correcta.

De ahí que el marketing de contenidos guarde mucho parentesco con el Periodismo tradicional. Las respuestas a las preguntas básicas del oficio periodístico (qué, quién, cuándo, cómo, dónde y por qué) deberán estar presentes en nuestro contenido y deberán estar sustentadas con suficientes evidencias y hechos para ir construyendo una credibilidad.

Sociedad de “Pseudoverdades”

Hoy se compite con mucha información falsa (el famoso fake news), con pseudoverdades en el entorno mediático. En este mundo de información instantánea, de primicias permanentes, el factor credibilidad y confiabilidad son fundamentales para tomar decisiones de aceptación.

Las redes sociales, por ejemplo, nos traen inmediatez, pero no necesariamente se traducen en información verificada y en autenticidad de  los hechos. Los usuarios, poco a poco, han ido aprendiendo a seguir solo a fuentes creíbles y tomar las versiones que circulan en ellas simplemente como “alerta” o referencia,  evitando así otorgarle inmediata credibilidad al momento.

Las gratificaciones utilitarias o experiencias positivas que tenga el usuario de nuestros contenidos dependerán del valor que perciban para tomar una decisión de compra, para adoptar un servicio o para resolver de manera sencilla y oportuna una situación en la vida.

Pero el marketing de contenidos es algo más que información con valor de utilidad. El marketing de contenidos también son noticias de interés y relevancia que, como empresas o emprendedores, tenemos que ofrecer a nuestras audiencias. Deberán de ser contenidos que aporten también un valor para generar experiencias de conexión con estilos de vida personales, con causas sociales y una cultura popular en donde hagamos “click” —contectemos— con nuestras audiencias.

Practicar el marketing de contenidos se convierte así en una relación de enamoramiento y de seducción constantes a través de contenidos enriquecidos, en donde el factor de credibilidad es la sazón que completa un buen consumo de ideas, experiencias y mensajes épicos.

Homero es consultor y coach en Periodismo y Contenidos Creativos. Actualmente es profesor en el Tecnológico de Monterrey en donde enseña géneros y narrativas periodísticas.