¿Qué es el marketing myopia?
Tablet con esquema de marketing
Foto de pixabay.com

¿Habías oído alguna vez el término de marketing myopia? Mi compañero blogger, Blas Giffuni, lo nombra en su artículo SEO basado en el usuario, más allá de las palabras y tácticas. Artículo muy interesante, por cierto. Y, como he visto que no es un término muy usual, te lo voy a explicar de una forma muy fácil.

¿Qué es el marketing myopia y por qué voy a hablar de él? Sí, lo sé, en teoría este tendría que ser mi tercer artículo sobre comunicación en Content Marketing Latam. (Inciso: si no has leído mis escritos anteriores, te recomiendo que lo hagas. Tienes los enlaces al final de la página). Pero lo cierto es que el marketing myopia, o miopía de marketing, es un aspecto muy relacionado con el marketing de contenidos. Por eso he querido incluirlo en mi recorrido sobre la comunicación con este breve artículo. Vamos allá.

¿Qué significa marketing myopia?

Theodore Levitt acuñó el término marketing myopia en 1960. Con él, este famoso economista estadounidense quiso explicar la clave para triunfar en tu empresa: no centrarte únicamente en tu producto.

«La gente no compra productos, compra soluciones.»

«La gente no compra un taladro, compra un agujero en la pared.»

Theodore Levitt

A pesar del auge del inbound marketing, todavía hay empresas que continúan en sus trece. Insisten en trabajar en base a su producto o servicio, poniéndolo como centro de su estrategia de ventas. Algo totalmente desfasado y, lo peor, abocado al fracaso el 99’9% de las veces (vamos a dejar ese 0,1% por si acaso).

Ya lo he dicho alguna otra vez, pero es que es tan obvio que tendría que estar grabado a fuego en todos los negocios. Las empresas no son nada, pero nada de nada, si no tienen a quien ofrecer sus productos.

Ojo, no estoy diciendo que haya que volver a aquello de «el cliente siempre tiene la razón», ni mucho menos. Tan malo me parece una cosa como la otra. Ni lo que dice el consumidor va a misa, ni lo que ofrece el vendedor es la panacea porque él lo diga. Equilibrio. Empatía. Escucha activa. Esa es la clave.

Seguimos.

Persona con un gráfico superpuesto
Foto por Geralt en pixabay.com

Entonces ¿qué hago para no tener marketing myopia?

¿Ves como no has leído mis anteriores artículos? A estas alturas ya tendrías que saberlo. Solo necesitas una cosa: ofrecer a los usuarios lo que buscan. Ya está. Así de sencillo.

Esta mañana, precisamente, he leído un artículo muy interesante de Julián Marquina, responsable de Comunicación de Baratz, sobre Saturnino Calleja. Verás qué interesante.

Saturnino Calleja fue un editor que compró un negocio familiar dedicado a la librería y la encuadernación. Lo reconvirtió en editorial y consiguió publicar, nada más y nada menos, que ¡casi 3.000 títulos! Y ¿por qué? Pues porque supo adelantarse a las necesidades de los clientes. ¿Cómo? Editando cuentos tamaño bolsillo para que los niños pudiesen llevarlos a cualquier parte. También supo ver el problema de las familias más desfavorecidas. Por eso publicó sus pequeños libros en dos formatos: uno, en papel normal, y otro en cartón, más económico. Además de todo esto, adaptó cuentos famosos para sus pequeños lectores, facilitando así su comprensión y aprendizaje moral. Fue el caso de Hansel y Gretel, por ejemplo, que tituló Juanito y Margarita.

Parece mentira, pero corría el año 1899 cuando esto sucedía y, después de tanto tiempo, aún seguimos utilizando el dicho: «Tienes más cuento que Calleja». Ahí es nada. Como verás, es un ejemplo muy claro de cómo ponerte las gafas marketeras y cambiar tu visión de negocio.

Ejemplos y consejos para no tener marketing myopia

Pues, qué quieres que te diga. Creo que ejemplos no hace falta poner. Ya son de sobra conocidos los casos de Kodak, Nokia, la industria musical… Vamos, los típicos. De todas formas, si te interesa un artículo sobre fracasos, puedes decírmelo y lo escribo encantada. Pero lo cierto es que me gusta más hacer hincapié en las empresas que lo hacen bien y triunfan. ¿Ejemplos? Sturbucks, Nike, McDonals, Coca-Cola… Todas ellas han sabido entender que, si mimas al cliente y lo escuchas, tendrás un seguidor incondicional.

Resumiendo:

  1. Analiza lo que puedes ofrecer
  2. Estudia a tus posibles clientes y sus necesidades
  3. Ofrece lo que quieren antes de que te lo pidan
  4. Escucha sus quejas y opiniones

Y, por último, pero no menos importante, SONRÍE. De nada sirve que cumplas a rajatabla con lo anterior si eres un antipático (un cardo borriquero, como decimos en mi tierra). Cada servicio que ofrezcas debe de ir acompañado de amabilidad y empatía. Recuerda que de lo que se da se recibe. Así que la cosa está clara, ¿verdad?

Y aquí lo voy a dejar, que se suponía que iba a ser breve. Espero que te haya quedado claro qué es el marketing myopia, o miopía de marketing. Así que, ponte manos a la obra y, si necesitas ayuda, dímelo y hablamos. ¡Ah! Y lee mis otros artículos:

La importancia de la comunicación en el marketing de contenidos: El receptor

La comunicación en el marketing de contenidos: La empatía

1 comentario

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  1. […] Marketing myopia, la ceguera que a veces tienen las empresas y que no les deja ver más allá de su producto. Bueno, […]

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